Viajar a la playa con un bebé puede convertirse en un recuerdo familiar sereno cuando la jornada se adapta a sus necesidades. La edad, la exposición a los rayos ultravioleta, la temperatura, la alimentación y la cercanía al agua requieren una atención diferente a la de un adulto.
Estas recomendaciones reúnen medidas prácticas de protección solar infantil, prevención del calor, seguridad acuática y cuidado de la piel. Antes de viajar, consulte al pediatra si el bebé nació prematuramente, presenta alguna enfermedad, utiliza medicamentos o tiene antecedentes de alergias o afecciones cutáneas.