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Capitales Europeas que ya deberías conocer

Capitales Europeas

1. Atenas (Grecia)

Acrópolis en el templo de Partenón

Esta ciudad europea ofrece una extraordinaria dosis de cultura universal, arte clásico y un recorrido imaginario por el Olimpo. De hecho, la crisis de endeudamiento en Grecia no ha impedido que Atenas siga reputando como un destino turístico de gran importancia. Fue elegido como uno de los mejores destinos vacacionales para el 2017 por la revista Conde Nast Traveller y también uno de los destinos que hay que visitar este año, según The New York Times. Motivos no faltan. La inauguración del Centro Cultural de la Fundación Stavros Niarchos que alberga la nueva sede de la Librería Nacional de Grecia, el teatro de la ópera de Atenas y un gigantesco parque, sumada a la del Museo Nacional de Arte Contemporáneo, CANM, hacen de la capital griega un destino cultural imperdible.

Además, Atenas será ciudad co-anfitriona de la edición 2017 de “documenta”, la influyente exhibición de arte que se organizaba en Kassel, Alemania, desde que comenzó en 1955.

Una vez allí y para conocer parte de la historia y la mitología que encierra este destino, infaltable visitar dos de los monumentos más representativos de la ciudad: La Acrópolis y el Partenón.

2. Ámsterdam (Países Bajos)

La Iglesia Occidental Westerkerk a lo largo del canal de Prinsengracht Ámsterdam

Sin duda Holanda es famosa por sus tulipanes, quesos, molinos y canales, pero también por sus ciudades, sus reconocidos maestros de la pintura y el turismo de bicicleta. Y para conocer parte de todo ese conjunto, qué mejor que visitar su capital.

Ámsterdan tiene una propuesta de vida nocturna interesante, exposiciones, excursiones, festivales y mucho más. Eso sin contar con su ambiente joven e innovador, que le otorga un aura diferente a cada rato. Amable, señorial, espontánea y verde.

Si quieres conocer los secretos de esta ciudad, no olvides incluir en tu itinerario un crucero por los canales, recorridos en autobús, tours en bicicletas y paseos a pie.

Una de las edificaciones más emblemáticas que puedes visitar es La Scheepvaarthuis construida entre 1912 y 1916, en un recorrido guiado con comidas incluidas. También puedes acudir al Barrio de Los Espejos, una zona que sostiene una enorme carga cultural en Ámsterdam. Y no puedes marcharte de la ciudad sin fotografiarte en las famosas letras “I amsterdam”.

3. Viena (Austria)

 Palacio de Schönbrunn en Viena

Pocas ciudades se deslizan tan fácilmente entre el presente y el pasado como Viena… hay palacios, parques y jardines, hay valses, bailes y ópera; hay conciertos de la Sociedad Musical, hay paseos en carruajes, hay cientos de cafés vieneses imperdibles, la magia de Sisi en el aire y el Danubio Azul a tus pies.

Además, Viena es la ciudad de personajes que mucho han dejado para la humanidad: Strauss, Beethoven, Haydn, Schubert, Brahms, Freud, Wagner… y es por estos legados, que la ciudad tiene una oferta cultural inagotable y realmente espectacular. Aquí es imperdible asistir a un concierto en el Ópera o a un recorrido por el MuseumsQuartier, uno de los mayores centros culturales del mundo.

Si quieres conocer algunos de los monumentos artístico-arquitectónicos más importantes del patrimonio cultural de Austria, no puedes dejar de visitar el imponente Palacio de Schonbrunn, la increíble Albertina y el elegante Hofburg. Mucho menos perder la oportunidad de sentirte como un miembro de la realeza, visitando el Palacio de Belvedere, la antigua residencia de verano de los reyes. Las mejores selfies las harás frente a las fachadas de Hundertwasser, la colosal Catedral Stephansplatz y el centro histórico… ¡No olvides probar la famosa torta del Sacher Hotel! Es fina, delicada y con un toque distinguido y aristocrático a la vez.

4. Budapest (Hungría)

 Piscinas al aire libre y baños en el complejo spa Szechenyi

 

Hogar de reyes húngaros, escenario de cientos de conflictos bélicos y punto de encuentro de lo más selecto del mundo intelectual, artístico y aristocrático de la sociedad renacentista de Europa central. En Budapest se encuentran Oriente y Occidente. Y se transforma cada día, por ejemplo en los ruin bars, increíbles lugares anárquicos que espontáneamente brotaron entre fábricas abandonadas y derruidas mansiones de finales de la era comunista.

Actualmente también hay decenas de elegantes winebars, perfectos para degustar los sorprendentes añejos de los viñedos húngaros, ¡así que prepárate para descubrir mucho más que el famoso vino dulce Tokaj!

Y para sumergirte en la gloriosa historia de la ciudad, solo dirígete a Buda, al oeste del Danubio y toma el funicular hasta el distrito del Castillo de Buda. La vista es espectacular, aunque muy pocos se percatan que el castillo, que data del siglo XIII y que parece recién salido de una postal, fue reconstruido en 1945 después de los estragos de la Segunda Guerra Mundial.

5. Berlín (Alemania)

parte del complejo de museos que componen la isla de los museos en Berlín

Pieza clave en la historia moderna europea, Berlín no es una ciudad típica. Después de la segunda guerra mundial fue totalmente reconstruida. Entre 1961 y 1989, la ciudad fue dividida por el Muro de Berlín y de la noche a la mañana dos ciudades se convirtieron en una.

Berlín está viva, y hay que sentirla para entenderlo. Cuando vayas, piérdete en sus barrios, charla con su gente y déjate llevar por el arte, que inunda cada uno de sus rincones.

Seguramente la imagen más famosa sea la Puerta de Brandenburgo, antigua zona de acceso a lo que antaño era la zona nueva de Berlín. Está situada en el centro de la ciudad, por lo que puede ser un buen punto de partida para tu visita. El parlamento de Berlín es igualmente impresionante y combina elementos de la arquitectura clásica y moderna. La entrada es gratis, pero no olvides reservar por internet. Además de ver la gran fachada neorrenacentista de este histórico edificio, aprovecha para visitar su cúpula. Merece la pena subir solo por la vista que tendrás. 

Para respirar aire puro, piérdete en El Tiergarten. Más que un parque parece un gran bosque, y cuando recorres sus caminos, pensarás que haz salido de la ciudad.

Ahora, si eres un amante del arte, la isla de los museos merece una visita, aunque solo sea por ver el busto de Nefertiti y ver en directo el Altar de Pérgamo.

Y para contemplar de cerca la historia de lo que fuera el muro de Berlín, acude al East Side Gallery. Es el trozo mejor conservado del muro, con una longitud de 1.3 km. En 1990, muchos artistas lo cubrieron de imágenes, convirtiéndolo en una gran obra de arte al aire libre.

Para quienes buscan planes nocturnos, no hay que olvidar que en Berlín bailar y divertirse hasta el amanecer es casi una obligación. Clubes como Tresor o Berghain son dos referentes del techno y de la música electrónica internacional. También destacan fiestas como las que ofrece Cassiopeia en el barrio de Friedrichshain. Además, los amantes de la música en vivo tienen la posibilidad de disfrutar de todos los estilos, clásica, rock, pop o jazz. Y si buscas algo más tranquilo, en Potsdamer Platz es posible degustar un magnífico coctel mientras se contempla la vista de la ciudad en el bar 40 Sekunden, que debe su nombre al tiempo que tarda el ascensor en llegar al bar ¡cuarenta segundos!

6. Praga (República Checa) 

Puente de Carlos en Praga

 
Sufrió las dos guerras mundiales y alternó la dictadura de nazis y soviéticos, sin mediar apenas interludio, lo que le da un carácter único. Capital cultural a todos los efectos, no hay calle, iglesia o teatro donde no se ofrezca espectáculos de música, ópera o danza ¡Y a un precio apto para todos los públicos!

La mejor manera de conocer Praga es a pie. Inicia en el Centro Histórico - declarado Patrimonio Natural y Cultural Mundial por la Unesco en 1992. Está formado por cinco zonas que, si bien fueron ciudades autónomas, en el siglo XVII se unificaron: Staré Mesto (Ciudad Vieja), Josefov (Barrio Judío, hoy parte de la Ciudad Vieja), Nové Mesto (Ciudad Nueva), Malá Strana (Barrio Pequeño) y Hradcany (Barrio del Castillo de Praga). Cada una de ellas tiene su propio carácter y amerita buenas horas para caminarlas.

Un imperdible es visitar el Castillo de Praga, el más grande y antiguo del mundo. Hay que verlo, claro, pero no hace falta quedarse ahí demasiado tiempo. En cambio, tras una agradable caminata hacia el oeste se llega al Monasterio Barroco de Loreto, con una galería de pintura, así como hermosos jardines. Recomendable estar en el monasterio por lo menos dos horas para escuchar el sonido del carillón de la torre, formado por 30 campanas. 

Para quienes gustan de la música, además del Festival de Primavera (mayo-junio) y el de Otoño (septiembreoctubre), a diario se puede disfrutar de conciertos de todo tipo y tamaño. Y aunque la música clásica acapara la escena, el jazz es muy popular en Praga. Así que planifica tu viaje en octubre, si no quieres perderte su Festival Internacional.

Eso sí, no puedes irte de Praga sin antes haber visitado el Puente de Carlos. El mejor momento es en la noche cuando la iluminación de los faroles crea una atmósfera de sombras sobrecogedora. 

7. Londres (Reino Unido)

 tradicional bus rojo de dos pisos

Se sabe que Londres es mucho más que su centro, que es inabarcable, que tiene tantos centros como barrios, que cambia constantemente, pero que también mantiene una orgullosa rigidez en sus tradiciones. Al fin y al cabo, es la cuna de una de las monarquías más longevas del mundo contemporáneo.

El Palacio de Buckingham, la Abadía de Westminster, el Big Ben son algunos de los atractivos imperdibles. Una buena opción es que subas a un autobús turístico y hagas un recorrido completo que te servirá para llevarte una impresión general de la ciudad.

Aprovecha tu visita para conocer la Galería Nacional (el ingreso es gratis) y hacer un recorrido por una impresionante colección que alberga importantes joyas de arte clásico.

Disfruta de caminar por sus calles famosas y llenas de historia, hacer fotografías memorables y conocer rincones como el mercadillo Covent Garden, la calle comercial Oxford Street y Camden, el barrio judío en donde encontrarás de todo. Otra opción es asistir al Portobello Road Market, ideal para encontrar antigüedades y productos de segunda mano.

Eso sí, no puedes dejar la ciudad sin hacer un crucero por el Támesis. Aquí es imperdible una selfie con The Shard al fondo, el edificio más alto de la Unión Europea, con sus 73 pisos diseñados por Renzo Piano.

Y para comer de otra manera, puedes hacerlo a 155 metros del suelo. Claro, si no sufres de vértigo. El lugar es el Sky Garden un rascacielos en mitad de la ciudad. Cuenta con un jardín maravilloso, en lo alto de sus 36 pisos. Allí encontrarás dos restaurantes y dos bares. Los bares son el City Garden y el Sky Pod Bar, ambos ubicados en la planta 35. Y en la planta 37 se encuentra el Frenchurch Restaurant, con cocina francesa para deleitar tu paladar.

8. París (Francia)

Vista nocturna del
Museo del Louvre

París se ha ganado a lo largo de la historia todo tipo de calificaciones y, posiblemente, merezca todas ellas: la más romántica del mundo, la más culta, la más refinada... pero por muy largo que sea el etcétera de apelativos y adjetivos que se le han asignado, siempre se le quedan cortos.

Su lista de atractivos es interminable: 138 museos, 208 teatros, 79 clubes y discotecas, 756 librerías y cerca de 14.000 restaurantes, más otros miles de lugares donde tomar una copa o disfrutar un café, charlar, reír o ver pasar la gente.

Claro, subir a la Torre Eiffel al igual que tomar un crucero por el Sena o sorprenderse con la imagen de la Gioconda en el Louvre, son planes infaltables en el itinerario de quienes se lanzan a descubrir la ciudad.

No obstante, una de las mejores maneras de explorar París es elegir cualquier calle y empezar a caminar. Sin afanes, podrás descubrir por ejemplo hermosos parques en la ciudad, como el bois (bosque) de Vincennes, con varios lagos, un castillo, un zoológico y un jardín tropical. O el Jardín de las Tullerías, un bucólico espacio en pleno centro parisino, con una privilegiada ubicación entre el Louvre, la Plaza de la Concordia y el río Sena.

Hay que abrir espacio en tu agenda para pasear por las calles de la zona de Les Marais, la cual se enmarca entre tiendas de decoración, galerías de arte, restaurantes nacientes y parques como el Place des Vosges, ideal para hacer una parada si se está cansado de caminar.

A la hora de comer, si quieres cenar en un restaurante histórico, Tour d’Argent es una buena opción. Situado cerca de la Bastille, su platillo más emblemático es el “Canard à la Pouennaise” (pato salseado), preparado de una manera que nadie ha revelado jamás. ¿Se te antoja?

9. Roma (Italia)

Plaza Navona en Roma Italia

Italia tiene tantas joyas que es difícil decidirse por una, pero ah, Roma. Aquí el poder y la belleza salen continuamente al encuentro de unos viajeros que, desde hace décadas, acuden para admirarla. La Fontana de Trevi, el Coliseo, el Foro Romano, el Panteón de Agripa, la Plaza Navona y la Plaza España hacen parte de la riqueza patrimonial de esta ciudad que ya nació mítica, hace 2700 años, de la mano de Rómulo y Remo.

Una de las visitas obligadas es al barrio de Trastévere. Aquí encontrarás palacios, ruinas romanas e iglesias renacentistas. Aprovecha para recorrer los jardines del museo de Villa Borghese, donde además podrás admirar esculturas de Bernini, y lienzos de Tiziano y Caravaggio.

El ambiente joven, de pubs no demasiado caros, se vive en Campo de’ Fiori y, para los adictos a las compras, en barrios como Monti o la Via del Corso.

Pero si hay un trayecto obligado es recorrer la vía Sistina que va de la Piazza del Popollo al monumento a Vittorio Enmanuelle. Conglomerado de épocas y estilos, en las calles colindantes podrás entender por qué Roma fue considerada un día la capital del mundo… Y ver la Plaza Navona, el palacio Barberini, el Ara Pacis de Augusto, la residencia del Quirinal y la impresionante escalinata de la Plaza de España. Hasta acabar frente a la Fontana di Trevi, para cumplir con la tradición de arrojar una moneda al agua, y esperar que la leyenda te conceda el deseo de volver pronto a Roma.

Por supuesto, hay que ir al Vaticano. De camino cruzarás el rio Tiber a través del puente de Sant´Angelo. Su vista tanto de día como de noche es maravillosa y encontrarás artistas callejeros que amenizarán tu recorrido. Ya en el Vaticano visita los museos vaticanos, la capilla Sixtina y la basílica de San Pedro. No olvides que el Vaticano es un estado independiente, donde la autoridad máxima es, en la actualidad, el Papa Francisco.

Antes de dejar la ciudad, una buena idea es cenar a bordo de un tranvía de época, con músicos de Jazz en vivo. Una forma distinta de recorrer la ciudad y explorarla como un local. La partida es desde la Porta Maggiore.

10. Madrid (España)

Palacio de Aranjúez

Madrid, capital en constante movimiento, castiza, cautivadora, despierta, nocturna y amiga del buen vivir, conquista a propios y ajenos. En ella se encuentran algunas de las mejores pinacotecas del mundo, una interesante y ecléctica arquitectura, vida nocturna sin fin, gastronomía en forma de tapas y de estrella Michelin, y atardeceres como pocos en el Hemisferio Norte. Tiene tanto que ofrecer, que está entre los 52 lugares para visitar en 2017 que recomienda The New York Times.

Además, es una gran alternativa para los colombianos por la facilidad para viajar: no requiere visa, hay muchos vuelos directos desde nuestro país y se habla español. Adicionalmente la gastronomía es deliciosa y hay cientos de alternativas culturales, de vida nocturna y de compras.

Visitas infaltables lo son al Museo del Prado o al Reina Sofia, aunque hay otros más pequeños, como Cerralbo, el Romántico o Lázaro Galdian, a los que vale la pena dedicar unas horas.

Obviamente visitar Madrid y no ver la Puerta de Alcalá, es como no haber ido. Ubicada en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia, es majestuosa y una foto de día o de noche es un recuerdo del cual podrás presumir. A unos cuantos pasos, está el Parque del Retiro. Verás gente paseando el perro, practicando deporte, niños jugando… es un pulmón verde de la capital española de 118 hectáreas que vale la pena recorrer. 

Saca tiempo para conocer el Palacio Real, aunque ten en cuenta que, en el interior del palacio, salvo en la escalera principal, está prohibido tomar fotografías; algo que, aunque duela, hay que respetar. Una vez allí, aprovecha para pasar por la Catedral de Almudena, la primera catedral consagrada fuera de Roma. 

La Plaza del Sol es otro de los emblemas de Madrid. Tómate tu tiempo para contemplar y sacar muchas fotografías en la Real Casa de Correos, la estatua del Oso y el Modroño, la estatua ecuestre de Carlos III y de la Mariblanca y el anuncio luminoso de Tío Pepe. Estando aquí, pásate por la pastelería Mallorquina fundada desde 1894 ¡Sus napolitanas de crema son para chuparse los dedos!

Ah, y si quiere unas buenas tapas, ve al mercado de San Miguel. La comida es muy buena y a precios asequibles. Claro además de bares de tapas y de patatas bravas, en Madrid encontrarás muy buenos representantes de la cocina japonesa, brasileña, vietnamita, peruana, mexicana o india. 

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