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Tomatina de Buñol

La “batalla” más grande y divertida del mundo

La Tomatina de buñol en Valencia España

Antes y después de la Tomatina, la vida cotidiana en Buñol transcurre con tranquilidad y sosiego, su iglesia de San Pedro es testigo junto con sus diez mil habitantes de la paz que se respira en este pueblo, equidistante por carretera a unas 3 horas y media de Barcelona y Madrid.

Por sus tranquilas calles podrás ver a los ancianos descansar en las afueras de sus casas, pero en menos de 24 horas a finales de agosto los habitantes se preparan para la batalla de tomates más grande del mundo. Es un evento organizado por la misma municipalidad desde 1980.

Todo el preparativo empieza en abril cuando se siembran los tomates que son cosechados el 16 de agosto para que estén bien maduros en la “batalla campal” que se lleva a cabo el último miércoles de agosto a lo largo de 400 metros de calle. Desde 2013 los foráneos pagan la entrada para participar de este evento.

Todos los preparativos del gran día empiezan desde las 4 de la mañana, cuando los equipos de logística y de seguridad revisan hasta el mínimo detalle. Se cierran 400 metros de calle, las casas se cubren con plásticos para proteger sus fachadas y camiones se preparan con unas 130 toneladas de tomates.

Este día, llegan visitantes procedentes de diferentes países como Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Australia, India, Corea, Francia y Rusia. El ingreso al sitio designado para la batalla comienza desde las 9:30 de la mañana.

A las 11:00 a.m. inicia la hora más esperada, porque solo dura 60 minutos. Los camiones hacen su ingreso por el centro de la calle desde donde son lanzados los tomates y ahí ¡No hay quien se salve!

Cada participante se debe aperar de la mayor cantidad de tomates para tener la oportunidad de “atacar” a los demás y desde los balcones y terrazas de las casas la gente tira agua en cantidades. La idea es no parar ni un momento durante una hora.

Terminada la hora, el dispositivo de seguridad da por concluida la juerga, la gente empieza a salir para darse una ducha, los vecinos de inmediato hacen la limpieza de las calles y de las fachadas que alcanzaron a ser impactadas. En la tarde pareciera que nada hubiera ocurrido.

Esta tradición ha pasado de padres a hijos durante más de 70 años, por lo que hay un evento exclusivo para los niños, que se lleva a cabo desde el 2013, al mediodía del sábado anterior a la “Gran Batalla”. Pueden asistir los pequeños entre los 4 y los 14 años quienes disfrutarán de una mini-tomatina.

Cuándo empezó todoLa Tomatina de Buñol declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional

Se dice que la Tomatina tiene sus inicios en 1945, cuando dos jóvenes que se abrían paso para ver el desfile de los Gigantes y Cabezudos empujaron a un participante y este lleno de furia empezó a golpear al que se le atravesaba.

Allí había un puesto de verdura y la gente ya enfurecida empezó a tirarse tomates hasta que intervinieron los encargados del orden público para poner fin a este desorden.

“Desorden” que han repetido los buñoleros, año tras año con el propósito de divertirse, consolidándose como una tradición y ahora una de las fiestas de España más conocidas a nivel internacional.

Si planeas ir, no olvides…

  • Usar ropa que la puedas tirar
  • Seguir las instrucciones del personal de seguridad y cumplir con las normas de la “Tomatina”
  • Aplastar los tomates antes de lanzarlos para no hacerle daño a nadie
  • Usar gafas
  • No llevar mochilas, bolsos, cámaras, botellas u objetos duros
  • Llevar una copia de tu identificación
  • Consumir agua y usar protector solar
  • Mantenerte a una distancia prudente de los camiones que llevan los tomates

Qué hay más en Buñol

puerta de entrada de buñolBuñol queda a tan solo 30 kilómetros de la costa. Conocida como la “Suiza Valenciana” era el lugar de veraneo de la burguesía que buscaba el ambiente del bosque mediterráneo.

Además de participar en la Tomatina, este pueblo de apenas 10 000 habitantes ofrece a sus visitantes rutas de senderismo y una gastronomía variada que la puedes saborear en los restaurantes y posadas de la región.

Gastronomía que en alguna época era saboreada por quienes viajaban de Valencia a Madrid y allí hacían una parada obligada para probar entre otros el Mojete de morcilla, panceta, hígado y un tipo de harina y el plato más típico que está compuesto por patatas, judías pintas, morcilla de arroz, costilla de cerdo y caldo.

Después de saborear estas delicias puedes visitar el Museo Etnográfico donde serás testigo de la vida tradicional de este pueblo. Allí encontrarás entre otros, los utensilios que usaban en las casas, las herramientas de trabajo y las latas en las que se conservaban los tomates.

De allí te recomendamos ir a uno de los lugares poco conocidos, el cementerio civil de 1886. Sus lápidas muestran a los integrantes de la masonería del pueblo, las diferentes tendencias políticas, el empleo y la ocupación de los habitantes de entonces.

¡Ah! No dejes de pasar por el Castillo, que se encuentra rodeado por el río del mismo nombre y el barranco de los Mudos, una fortaleza que protegió a los musulmanes en el siglo XIII. Este fue el bastión de los condes de Buñol hasta 1836 cuando la familia fue expulsada y el pueblo se adueñó de este lugar, que se convirtió en la vivienda de muchos de ellos.

Ruta de los Molinos

Antes de dejar Buñol haz un paseo por el Parque Fluvial de San Luis. Río abajo llegas a Alborache con una población que no supera los 1000 habitantes.

Su gran atractivo es la cantidad de afluentes de agua cristalina, que facilitó en alguna época la instalación de molinos que eran utilizados para la producción de harina, papel y electricidad.

Los pocos que quedaron los han recuperado dentro de la maleza y ya existen senderos para los turistas curiosos que llegan a ser testigos de lo que fue la época industrial de este pueblo. Pocos han sido los molinos recuperados como vivienda de algunos lugareños.

La ruta de los Molinos recorre también algunos espacios naturales más emblemáticos de la Hoya, como el Charco Azul y la Cueva de Turche, un espacio con un lago, donde el agua es el único protagonista.

Quién iba a creer que una tradición, poco ortodoxa, como una batalla de tomates que lleva más de 70 años, hiciera que esta región española se convirtiera en un atractivo a nivel internacional. ¡Pero así es la vida!...

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